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Cómo elegir4 min read

Qué agua base elegir

Destilada, mineral baja, grifo filtrada o personalizada.

El agua base es el punto de partida sobre el que añades sales. Atlas trabaja con cuatro opciones, cada una con un compromiso distinto entre control y comodidad. Destilada o de osmosis. La que más control te da: sabes exactamente qué hay porque empiezas de cero. Tiene que ser apta para consumo (no la de hierros de plancha). Es la opción recomendada si buscas reproducibilidad y resultados comparables entre tazas. Mineral baja en sales. Aguas como Bezoya o Lanjarón Suave parten ya con algunos minerales pero en cantidades muy bajas. Sirven como base si te resulta más cómodo comprar agua que ya bebes. Son menos predecibles que la destilada porque cada zona y cada lote varía un poco; el motor reduce las dosis para compensar lo que ya aporta la base. Grifo filtrada. Filtros domésticos (jarra Brita, sistema bajo el fregadero) reducen cloro y parte de la dureza, pero no estandarizan la composición. La calibración parte de una hipótesis genérica de agua media y aplica una reducción suave de sales. La fiabilidad es baja: el resultado depende mucho de la composición real de tu zona. Si vas a usarla en serio, considera analizar tu agua. Personalizada. Útil si tienes un análisis real de tu agua (GH, KH, calcio, magnesio, bicarbonato) y quieres una receta calibrada con precisión sobre ella. En esta versión puedes elegirla pero la calibración real con análisis llega en una próxima entrega — mientras tanto se trata como exploratoria. Recomendación práctica: empieza con destilada. Si la receta te gusta y quieres simplificar la compra, prueba con una mineral baja en sales (las dosis bajan un 30% automáticamente). Si tu agua del grifo es buena y tu filtro funciona, puedes experimentar con grifo filtrada, pero asume que el resultado puede variar de un día a otro.